Cómo un estafador español de medio pelo ayudó a Putin a encubrir 300 muertos

“Carlos”, alias @spainbuca, el falso controlador aéreo de origen español que participó en el engaño

Un español que se hacía pasar por controlador aéreo fue una de las piezas clave en la estrategia propagandística de Moscú para culpar a Ucrania del derribo del MH17 con casi 300 ocupantes

“B777 Malaysia Airlines, se estrella en ukraine, frontera con rusia” / “Autoridades de kiev, intentan hacer que pueda parecer un ataque de los pro-rusos” / “Antes de que me quiten el tlf o me rompan la cabeza, derribado por kiev” / “El avión B 777 voló escoltado por 2 cazas de ukraine hasta minutos antes, de desaparecer de los radares” / “Cuidado! Kiev tiene lo que buscaba”.

Lo que acaban de leer es el punto culminante de una de las campañas de desinformación más extraordinarias de la historia reciente. Y un español está en su epicentro. Estos son algunos de los tuits de ‘Carlos’, un supuesto controlador aéreo español que bajo el alias @spainbuca jugó un papel clave en la estrategia propagandística rusa tras el derribo del avión Malasya Airlines MH17 con casi 300 personas a bordo. Una operación tan exitosa que, a día de hoy, pese a la abrumadora evidencia en sentido contrario, muchos siguen creyendo en su validez.

Pero, ¿quién es el tal Carlos y cómo llegó a ser utilizado por el mismísimo Vladimir Putin para encubrir el mayor crimen de la guerra de Ucrania?

Desinformación masiva

El 17 de julio de 2014, una explosión iluminó los cielos del este de Ucrania. El vuelo MH17 de Malaysian Airlines de Ámsterdam a Kuala Lumpur había sido alcanzado por un misil BUK tierra-aire que desintegró el fuselaje del Boeing 777-200ER e hizo que sus restos se precipitaran al suelo. Sus 298 ocupantes murieron en el acto. Ese mismo día, el presidente Putin acusó a Ucrania sin miramientos. “Esa tragedia no hubiese ocurrido si hubiera paz en esa tierra y no se hubiesen reanudado los combates en el sureste de Ucrania”, dijo el mandatario ruso. “Debemos hacer todo lo que esté en nuestra mano para llevar una visión objetiva de lo ocurrido a nuestra opinión pública, a la opinión pública de Ucrania y de todo el mundo”.

En cuestión de minutos, la maquinaria propagandística rusa se puso en marcha. En las siguientes 24 horas, la llamada Agencia de Investigación de Internet (más conocida como IRA, por sus siglas en inglés, la hoy célebre ‘granja de trolls’ de San Petersburgo) lanzó nada menos que 65.000 tuits culpando al Gobierno ucraniano, según una investigación del semanario ‘De Groene Amsterdammer’ que analizó nueve millones de mensajes de la IRA. Desde entonces, el ecosistema informativo ruso ha lanzado no menos de 57 ‘teorías alternativas’ sobre el derribo de esta aeronave, como ha constatado el organismo de análisis sobre desinformación rusa del Servicio Exterior de la Unión Europea.

Muchas fueron replicadas por medios españoles. El objetivo parecía ser no tanto promover una ‘versión rusa’ de la historia como generar tantas narrativas contradictorias que el público llegase a la conclusión de que era imposible saber cuál era la correcta.

Información en el momento oportuno

En los primeros momentos de confusión tras el derribo, los líderes de los rebeldes pro-Rusia se adjudicaron la operación asumiendo que se trataba de una aeronave militar AN-26. Pero cuando se supo que era un vuelo comercial, las versiones cambiaron rápidamente y comenzaron a aparecer una serie de tuits de un ‘controlador aéreo español’ que no solo ofrecían supuesta información privilegiada sobre lo que aconteció en el espacio aéreo de Donetsk, sino que calzaban a la perfección con el nuevo giro de los acontecimientos que pretendía imprimir Moscú al evento: Ucrania era culpable.

“Militares confirman que fue ukraine, pero se sigue sin saber de donde vino la orden” / “Los cazas volaron cerca del 777, hasta 3 minutos antes de desaparecer de los radares, solo 3 minutos” / “Se cierra el espacio aéreo, por miedo a más derribos”, empezó a tuitear @spainbuca, quien desde una supuesta torre de control ucraniana tenía una visión objetiva de la situación.

De forma inmediata, los tutits de Carlos encontraron una voraz difusión en las redes sociales vinculadas a Rusia. Primero una bloguera rusa identificada como Katya Timofeeva llamó la atención sobre estos mensajes y luego los ‘trolls rusos’ hicieron su trabajo replicándolos hasta la saciedad. En total, entre el 17 y el 19 de julio, las cuentas asociadas a la IRA publicaron 111.486 tuits sobre el MH17un récord de desinformación masiva todavía imbatido. Incluso Wikipedia alertó de los intentos por parte del Gobierno ruso de editar la publicación sobre el derribo para eliminar toda referencia al presunto apoyo ruso a los insurgentes. La guerra por controlar la narrativa sobre la tragedia había comenzado.

Putin, Oliver Stone y Carlos

Moscú debía moverse deprisa, ya que las evidencias se apilaban en su contra. El mismo día del incidente, el espionaje ucraniano interceptó varias comunicaciones entre los milicianos prorrusos y los servicios de inteligencia del Kremlin informando sobre el derribo de un avión civil. También el rastreo del sistema de misiles BUK con el que se atacó el avión -que habría sido suministrado por una brigada de misiles antiaéreos rusa a los rebeldes en el Donbás-, apuntaban en su dirección.

Para contraatacar, los medios rusos empezaron a difundir “informaciones alternativas”, insistiendo en que el ejército ucraniano también tenía los sistemas BUK, denunciando la supuesta presencia de un avión militar ucraniano en el lugar del derribo o planteando teorías disparatadas, como que el verdadero objetivo habría sido el avión personal de Putin -que casualmente pasaba por allí en ese momento-. La guinda fueron los mensajes de @spainbuca, a los que Russia Today (RT) en español dedicó una buena parte de su informativo al día siguiente de la tragedia.

Sus afirmaciones se convirtieron en la espina dorsal de la coartada de Rusia y llegaron, literalmente, a lo más alto: el propio Putin le habló de Carlos a Oliver Stone en las entrevistas que mantuvieron para una serie documental de la cadena Showtime. “Hasta donde sé, justo después de esta terrible catástrofe, uno de los controladres aéreos ucranianos –creo que es un especialista de origen español- anunció que había visto una aeronave militar en el pasillo aéreo asignado a la aviación civil. Y no podría haber habido otra aeronave militar que las de Ucrania”, le dijo Putin al director estadounidense. “No estoy afirmando que este avión derribase la aeronave civil, pero la cuestión sigue estando ahí: ¿qué hacía [un avión militar] en el pasillo asignado a la aviación civil?”, añadió el presidente ruso, según recoge el libro que editó Stone con la transcripción de esos encuentros que no aparecen en el metraje final.

El ‘controlador’ desaparece

Durante cuatro años, la teoría de la conspiración puesta en marcha por Carlos a través de @spainbuca siguió brotando aquí y allá en todos los rincones de internet. Poco importó que su personaje ya hubiera levantado grandes sospechas en las redes tras sus 15 minutos de fama. Varios expertos señalaron que era imposible que alguien trabajase como controlador aéreo en Ucrania sin tener la nacionalidad de ese país y, tras el derribo del MH17, el aeropuerto de Borispol confirmó que nadie con ese nombre había trabajado en ese puesto.

Lo curioso es que no era la primera vez que Carlos se exponía a los medios. Ya había aparecido dos meses antes en la misma RT –con el rostro difuminado para impedir su identificación- para denunciar que tuvo que huir de Kiev, donde supuestamente llevaba viviendo cinco años, tras recibir amenazas de muerte por expresar en su blog opiniones contrarias a la revuelta del Maidan y apoyando la anexión rusa de Crimea. “Se llegaba a pedir que me matasen, que mandasen a no sé qué batallón a por mí”, dijo a la cadena. “Recibí la visita del servicio de seguridad de una embajada europea donde me dijeron que tenía que sacar a mi familia en menos de 24 horas del país”, aseguró.

Y el mes anterior, abril de 2014, bajo el nombre de José Carlos Sánchez contó a la cadena COPE que el ejército ucraniano había tomado la torre de control del aeropuerto de Kiev en la que trabajaba. En ambos casos se identificó como un controlador aéreo residente en Ucrania, como se identificaba también en su cuenta de Twitter desde al menos 2012.

Días después, alguien difundió en internet una imagen de la entrevista de Carlos en RT con el rostro sin emborronar. Entonces @spainbuca cerró su cuenta, desatando todo tipo de teorías, desde que pasó a la clandestinidad o incluso que habían conseguido eliminarle. Ni siquiera el equipo de RT en español pudo volver a localizarle. Hasta que en 2018, Carlos fue desenmascarado de forma definitiva.

Estafador de medio pelo

La persona detrás de la cuenta @spainbuca era José Carlos Barrios Sánchez, un estafador profesional residente en Rumanía con antecedentes penales tanto en ese país como en España, según una investigación conjunta del portal de investigación RISE Project y el medio de financiación estadounidense RFE/RL.

Barrios Sánchez había sido detenido en el aeropuerto de Bucarest en agosto de 2013 por hacerse pasar por un empleado de Iberia y cobrar entre 70 y 130 euros a aspirantes a azafatas a cambio de conseguirles un empleo en la aerolínea española. Tras constatar que había una orden de búsqueda contra él en España por otro caso de fraude, Rumanía le deportó a nuestro país. Aunque no se sabe qué ocurrió después, las autoridades penitenciarias españolas confirmaron a RFE/RL que en un momento dado Carlos cumplió una pena de seis meses de prisión por delitos económicos.

Tras rastrear en detalle las peripecias de Carlos en Rumanía, donde vivía en un barrio de clase alta de Bucarest e incluso llegó a aparecer en un programa televisivo de cocina junto con su pareja, el equipo periodístico de RISE contactó con él a través de una página de Facebook de expatriados en la capital rumana y Barrios Sánchez accedió a hablar por teléfono.

Desde Rusia, con amor

En una delirante llamada telefónica, a cuya grabación ha tenido acceso El Confidencial, Carlos admitió sin ambages haber recibido pagos del equipo de RT a cambio de contar lo que ellos le decían que dijese. “Durante todo ese tiempo recibí bastante dinero, sumas bastante elevadas, de transferencias que venían de Rusia, que me decían lo que tenía que poner [en la cuenta de Twitter]”, dice Carlos. “Yo tengo transferencias de RT televisión, de ellos”, indica después, asegurando que a él le indicaban que tenía que señalar que era controlador, o qué anécdotas tenía que contar.

La llamada fue realizada por el periodista español Ricardo Ginés, quien colaboraba en la investigación sobre Carlos. “Todo lo que sé o creo saber es que Carlos es un pequeño criminal, si acaso. Un pobre diablo casi seguro”, dice Ginés a El Confidencial, indicando que su papel en las pesquisas fue limitado mientras colaboraba con el Proyecto de Información sobre Crimen Organizado y Corrupción (OCCRP), una organización transnacional dedicada a denunciar la corrupción en Europa del Este.

Aunque Barrios Sánchez aseguró tener pruebas de las transferencias recibidas, por las que exigió una suma elevada de dinero. Tras la negativa a pagar por la información, Barrios Sánchez cortó todo contacto y desapareció.

Aun así, una pregunta sigue sin respuesta: ¿por qué fue derribado el MH17?

La excusa terrorista

La mayoría de los investigadores considera más probable que los rebeldes prorrusos derribasen el aparato pensando que se trataba de un caza militar del ejército ucraniano. Tras el error, el Kremlin -que a día de hoy sigue negando el apoyo a los insurgentes del Donbás- puso en marcha todos sus recursos para negar lo que a todas luces constituye un grave crimen de guerra.

El Equipo Conjunto de Investigación (JIT) -integrado por expertos de Holanda, Australia, Ucrania y Malasia- identificó el mes pasado a cuatro sospechosos de estar detrás del ataque -tres rusos y un ucraniano- y llevará sus conclusiones a un proceso penal que comenzará en marzo de 2020 en un tribunal de Países Bajos. Aunque se ha expedido una orden de detención internacional contra los responsables militares, es poco probable que Rusia los entregue, después de cinco años negándose a cooperar en la investigación.

Entre ellos está Igor Girkin, ‘Strelkov’, entonces ministro de Defensa en la autodenominada República Popular de Donetsk y comandante máximo de las fuerzas rebeldes. Los otros dos rusos, Sergey Dubinskiy y Oleg Pulatov, eran sus lugartenientes, y el ucraniano Leonid Kharchenko, quien operaba bajo su mando. El portal de investigación Bellingcat ha identificado hasta 12 sospechosos de haber tomado parte en estos sucesos. Uno de ellos, Vladimir Tsemakh, fue detenido por las fuerzas de seguridad ucranianas a principios de julio y se espera que su testimonio permita arrojar luz sobre algunas de las incógnitas que aún permanecen sobre la tragedia.

Hoy, la teoría de Carlos está totalmente desacreditada. Incluso RT lo dejó claro en una de sus informaciones al respecto: “Ni sus credenciales ni el fondo de su relato fueron oportunamente verificados en su momento, por lo que RT se siente obligado ahora a ofrecer una sincera disculpa a sus lectores y espectadores”. Si el juicio sobre el vuelo MH17 esclarecerá definitivamente lo que pasó ese fatídico 17 de julio de hace cuatro años, está todavía por verse. Pero lo que sabemos con certeza es que no fue lo que @spainbuca le contó al mundo.

Publicado originalmente en El Confidencial el 16/07/2019

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